Paraguay tiene una economía de mercado
caracterizada por la amplitud de la
economía sumergida. La economía sumergida destaca tanto en
la re-exportación a países vecinos de bienes de consumo
importados como en las actividades de miles de microempresas y
vendedores callejeros urbanos. A causa de la importancia de la
economía sumergida, las medidas económicas exactas son difíciles
de obtener. Un porcentaje grande de la población saca su vida de
la actividad agrícola, tratándose a menudo de actividades de
subsistencia.
La economía formal creció un promedio
aproximadamente del 3 % anual entre 1995 y 1997, pero el PIB
disminuyó ligeramente en 1998, 1999, y 2000. La renta per cápita
se ha estancado en los niveles de 1980. La mayor parte de
observadores atribuyen el pobre desarrollo de la economía de
Paraguay a la incertidumbre política, la corrupción, la carencia
de progresos de reforma estructural, la sustancial deuda (interna
y externa), y las deficientes infraestructuras.
Podemos comentar esto diciendo que en realidad
la deuda externa no es grande. La falta de reformas es un hecho
fundamental y se debe especialmente al hecho de que las grandes
empresas públicas (comunicaciones, electricidad, agua, cemento,
refinería y distribución de combustibles) se mantienen como
estructuras prebendarias de soporte político para el Partido
Colorado en el gobierno.